Cuando tomas una foto, esperas que todo salga como lo miras en el visor. Sólo que la perspectiva juega una mala pasada a veces. O buena, depende.

Fotos tomadas en el momento preciso para que el resultado haga al espectador mirar dos veces para asegurarnos si pasa lo que parece que pasa.  Piensa mal, y acertaras, dicen los abuelos.